Palo Volador

La danza milenaria del Palo Volador consiste en que dos bailadores se van desenrollando por medio de cuerdas, desde la punta del tronco de un palo alto hasta que lleguen al suelo. Para realizar este ritual es necesaria una preparación previa que consta de diversas actividades.

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La historia del Palo Volador, una danza milenaria que se encuentra en el Popol Wuj, el libro sagrado del pueblo K’iche’ y hace referencia a Junajpú e Ixb’alamke, que subieron a sus hermanos Jun B’atz’ y Jun Ch’owen a un árbol, este luego creció y no lograron bajarse, convirtiéndose en monos. Ambos no querían a Junajpú e Ixb’alamke como sus hermanos.

La realización de este baile requiere de una preparación especial con diversas actividades previas. Una de ellas consiste en que las personas que fueron designadas para actuar de micos viajen a la montaña a seleccionar el árbol que servirá para el baile de los voladores. Una vez escogido se ponen de acuerdo con las autoridades municipales y la sociedad, para ir a cortarlo y llevarlo al sitio de la presentación, que es frente a la iglesia católica de ese municipio.

Antes de cortar el árbol, los hombres que bailarán comienzan un ritual. El mico mayor, el más viejo, enciende las candelas y quema copal, pom y luego rocía con su boca, aguardiente, alrededor del tronco. Le pega al árbol con un cincho, continúa rezando y pide permiso al dios del cielo, de la tierra y al patrón Santiago para cortarlo, ya que servirá para alegrar la fiesta del pueblo.

Al terminar el ritual de permiso, el mico más viejo da la orden para botarlo, sin embargo, la preocupación en ese momento es que se debe botar el árbol con mucho cuidado para que no se quiebre o se raje, porque entonces ya no servirá para su cometido. Luego se procede a quitarle las ramas y dejar solo el palo, al que se aplica de nuevo, copal, pom e incienso para desahumarlo.

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